Reescribir las Historias.

jueves, 20 de septiembre de 2012
Va a hacer un año que fui a Zamora. Como amante de la Edad Media y sobre todo del Cid, no podía irme sin visitar el famoso "Portillo de la Traición", donde Vellido Dolfos traicionó -de ahí el nombre- y dio muerte a Sancho II el Fuerte, quien intentaba hacerse con la plaza del Duero. Pues bien, resulta que ahora la Historia no era así. Mil años pensando que sucedieron así las cosas y no, hemos vivido engañados. Qué sorpresa fue la mía al ver que -desde mi anterior visita a esta ciudad- ya no había "Portillo de la Traición", sino de la "Lealtad".

Le dí una muy pequeña menor importancia, sobre todo porque "traición" hoy en día es un tabú bastante gordo que hay que evitar emplear. Si los zamoranos quieren vivir engañados, allá ellos. Pero la semana pasada, compré cierta "revista" de Historia, de estas que te venden artículos a lo best seller, es decir, buscando más bien la curiosidad y el mito que los hechos tales y como fueron, que a su vez sirve de trampolín para vender libros de pseudo-historiadores que escriben usando Wikipedia como fuente. Compré la "revista" porque trataba de la Reconquista, no por otra cosa. Y empecé a leer.

Habla de Pelayo. Pero es que resulta -que al igual que con el Portillo zamorano- hemos vivido en una mentira durante mil y pico años. Y es que estos investigadores tan prestigiosos y conocidos han descubierto que Pelayo ni era noble, ni visigodo, ni noble, ni nada de eso. No saben lo que fue, pero saben lo que no fue. Suena un poquillo raro...

Obviamente -al hablar de la Reconquista- tienen que tratar la llegada musulmana. Nada de invasiones ni de traiciones del conde Don Julian, ni de los hijos de Witiza, ni el obispo Oppas. Hoy ya no se habla de traiciones, sino de sucesos. Pasó porque sí, sin causas. Los árabes pensaron "ey ¿esa tierra de ahí arriba que hay gente raruna qué será? Vayamos a verlo". Y como les gustó la piel de toro, se quedaron.

Pero... ¿de dónde se han sacado ahora que todo esto no fuera verdad o no sucediera así? A finales de los 60, lo bueno y guay en la Universidad es ser antisistema -más o menos como hoy en día se sigue siendo-. ¿Y qué sistema teníamos? ¿Y cómo podía ser un historiador antisistema? Cuestionando y atacando los pilares en los que se asentaba el régimen franquista, es decir el Nacionalismo español, empezando por las gloriosas gestas de la Reconquista, a la cual se vinculó la Guerra Civil y la Cruzada de Liberación. En resumen: Un historiador marxista y antifranquista tenía que ser anti-Reconquista.

Es en los 70 cuando la historiografía marxista española empieza a cuestionarse el propio término "Reconquista". Entre muchos argumentos, el más utilizado es que "no hubo Reconquista porque a ellos no les conquistó nadie". Claro, si es que los musulmanes llegaron y como les gustó el asunto, se quedaron.

¿Hubo Reconquista? Sí. Por el mero hecho de que no sólo significó tomar territorios que ahora estaban en otras manos, sino recuperar la unidad política de la Península Ibérica y sobre todo espiritual. Es por eso, que en los Beatos se presente la invasión -nada de llegadas por que sí- musulmana como el Apocalipsis. Significó la pérdida de la cultura y valores occidentales y cristianos. La gente que quedó en la Cordillera Cantábrica luchó por recuperar su cultura occidental, para lo que tuvieron que luchar e intentar expulsar a los moros. 

¿Y Pelayo? Si bien es cierto que su origen no es del todo seguro y discutido, lo más lógico es que tuviera algún tipo de relación con la nobleza visigoda. Si no, no se podría explicar la unión matrimonial de su familia con la del dux Pedro de Cantabria, noble local y que -lógicamente- no iba a querer relacionarse con un cualquiera, y más en una sociedad que seguía siendo matriarcal.

¿Y qué me dices entonces del Portillo zamorano? Vellido Dolfos, pese a quien le pese y aunque los zamoranos quieran tener un héroe local que luchó por la libertad y contra los tiranos, fue un traidor. Vellido Dolfos, al haber ofrecido sus servicios a otro señor feudal -rey además en este caso- tuvo que jurar un pacto de fidelidad; ante Dios y sobre los Evangelios -como era costumbre-. Al dar muerte a su señor y romper la fides, según el Liber Iudiciorum, se traicionaba tanto al señor feudal como a Dios. Vellido Dolfos cometió traición, justo lo contrario de la lealtad.

Al igual que también hay que hablar de traición en el caso del conde Don Julián y del obispo Oppas, quienes rompieron su pacto con Rodrigo y no sólo permitieron y facilitaron la entrada bereber en Hispania, sino que en medio de la decisiva batalla de Guadalete, cambiaron de bando y apoyaron con sus ejércitos privados a las tropas de Tarik. Aparte de eso y para redondear el asunto, en el IV Concilio de Toledo (633) se prohibió pedir ayuda extranjera en las luchas entre visigodos.

Cada vez hay más casos de historias reescritas. Empezó con la historiografía marxista en los últimos coletazos del Franquismo y la (des)Memoria Histérica ha ayudado a avanzar el proceso. Contar las cosas como fueron o como tradicionalmente la Historia ha dicho que fue, implica ser un mentiroso nacionalfascista. Ahora lo que hay que hacer es buscarle tres pies al gato y cinco al perro. No basta con que la propia fuente primaria diga que ese hecho fue así, pues la fuente miente porque busca intencionalidad y justificación política -salvo que la fuente sea musulmana, faltaría más-. Es más fácil creer en lo que no pasó que en lo que pasó.

Cuidadín con lo que leemos y con lo que la tele nos mete con embudo cada semana...


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1 comentarios:

{ DORAMAS } at: 26 de octubre de 2012, 17:40 dijo...

Bueno, la historia siempre la han escrito los vencedores y eso se cambió cuando mandaban los otros. Así que mejor es sumergirse en los documentos antiguos y no leer pensamientos de otros.
Un saludo.

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