Nochevieja Universitaria de Salamanca II: Más mierda, más dinero, lo que no interesa y un alcalde que pasa de sus votantes.

viernes, 16 de diciembre de 2011
Ayer fue la Nochevieja Universitaria de Salamanca. No pensaba tratar este tema otra vez, pues hace un año me quedé bien a gusto, pero parece que la crítica mostrada hace 365 días no fue suficiente, pues este año ha habido nuevos percances.

Adivina adivinanza... ¿En qué se parece la Nochevieja Universitaria de Salamanca al cántabro pueblo de Santillana del Mar? En que ambos encierran tres mentiras, pues mientras el segundo ni es santo, ni llano, ni tiene mar; la primera ni es Nochevieja -pues no es 31 de Diciembre-, ni Universitaria -porque la mayoría de los participantes no pertenecen a esta comunidad-, ni de Salamanca -pues ha sido imitada en mil partes y llegan autobuses de todos sitios-.

Mal el señor Mañueco -ilustrísimo de la ciudad- en apoyar esta "fiesta". Mal el señor Mañueco en dar preferencia a 40.000 borrachos que a 150.000 ciudadanos. Son éstos 150.000 los que están 365 días viviendo en la ciudad, no 40.000 los que vienen una noche a destrozar lo que pillen a su paso. Habría que recordarle que si él está ahí, es porque el pueblo, Salamanca, le ha elegido, ha confiado en él. Han sido 100.000 las personas que le han votado hace siete meses, no los 40.000 que ayer estuvieron aquí. Y ahora, se baja los pantalones ante estos foráneos, en lugar de velar por su ciudad y al menos, no apoyar semejante acto. Pero claro, ¡qué bonito es salir en los medios, como el alcalde más guay y enrollado de toda España! Y no sólo apoyar la Nochevieja, sino que en un principio, a la Plaza Mayor -ágora de reunión de estos ejércitos baquianos-, a no ser que tuvieras una invitación (3'5€), no se podía acceder, desde las 20:30 a la 1:00. Es decir, que -volviendo a tiempos medievales-, no podrías atravesar un lugar público, un Bien Protegido por Patrimonio, salvo pago de un portazgo. ¿Y el que viniera de trabajar a las tantas, con la mente puesta en su sillón, su cena y su tele? Nada nada, a desembolsar como todo hijo de vecino. Menos mal que a algún lumbreras se le ocurrió que semejante peaje no era lógico ni justo. Pero por otro lado se tenía que fastidiar al ciudadano de a pié, pues las principales calles charras estaban cortadas al tráfico. Y no sólo eso, sino que además, en el "Año Nuevo", la Plaza iba a estrenar iluminación. Muy bonita pero no del todo acertada. Resulta que la dicha iluminación, es verde y roja, en honor a los portugueses que vienen a ver Salamanca en estas fechas. ¿Y por qué no roja-amarilla-roja? ¿Seguimos con el miedo a reconocer nuestra nacionalidad?

Volviendo al tema de las mentiras... Como ya he escrito antes, la Nochevieja, menos universitaria, para cualquier edad. Ya no sólo en el tema referente a los treintañeros que aún no han madurado, ni a niños de colegio o instituto que se quieren codear con lo más chic de la Salmantina... No no no. Peor. Observa -querido lector- la siguiente instantánea y mira en primera línea de fuego, justo en la valla:

Fuente: La Gaceta de Salamanca.
Sí sí, no te frotes más los ojos. Que sí, que yo te aseguro que sí. Que son niños. Niños de no más de diez añitos y que -por supuesto- mañana tendrán cole -o bueno que como es Año Nuevo a lo mejor no-. Y si te fijas un poquitín mejor, justo a la derecha de los niños, otras niñas de no más de 15 años -seguro que también con sus correspondientes clases-. Bueno esto ya culpa de la fiesta no es, la culpa es de la madre que para ser la más guay de la frutería, la más chic de la escalera y la más progre y enrollada de la pelu, se lleva a los nenes a que participen en una fiesta cuyo objetivo es acabar todos borrachos. Esta es la educación que se lleva hoy en día, la de ser guay y soplarse hasta los codos. Esta es la Nochevieja "Universitaria" -a no ser que yo erre y se trate de pequeños genios superdotados con tres licenciaturas y sacándose la tesis doctoral-.

A su vez, ayer se reunieron 40.000 "universitarios" -ya hemos visto que los hay super-superdotados y también hay a los que no les da y con 30 añitos siguen sus estudios-. Si tenemos en cuenta que el año pasado se reunieron 30.000, vemos cómo hay 10.000 nuevos "universitarios". ¿Y de dónde han salido tantos "universitarios"? Pues del resto de España -o del mundo, que de Italia ha llegado un autobús directo-. Es decir, que menos de la Universidad de Salamanca, la mayoría de "nocheviejeros" era de otro lugar; por lo que el epíteto "de Salamanca" no es cierto. Aparte de ésto, se estima que el aforo de la Plaza Mayor es de 35.000, por lo que 5.000 almas tuvieron que seguir las campanadas desde las calles aledañas -5.000 pringadetes, pues pagar entrada y desplazamiento (incluso alguno tal vez alojamiento) para ir a una fiesta y no poder ir... Encima seguirla en la calle con el frío que hace cuando en los bares la retransmitían en directo y gratis-. Y claro ¿qué sucede cuando se da tal concentración de personas? Basura y mierda. Ya decía yo el año pasado que Salamanca a esas horas debería tener mierda hasta en la bola de la torre de la Catedral. Y nada más lejos de la realidad, y si no, fuente fotográfica para demostrarlo:

Aspecto que tenía la Plaza Mayor tras la Nochevieja "Universitaria".
Las calles aledañas -donde se concentraron 5.000 personas-
tenían un aspecto similar.
Fuente: La Gaceta de Salamanca.
Siete toneladas se han llegado a retirar del asfalto charro, 8.000 litros de agua empleados para limpiar toda la porquería. ¿Y quien ha pagado eso? ¿Los "universitarios"? No, los moradores de la ciudad del Tormes. Otros ensucian y destrozan, los vecinos apoquinan. Si nos sobra el dinero, ¿no ves que Rajoy nos saca de la crisis? ¿Qué son 8.000 litros de agua o limpiar 7.000 kilos de basura? Pues nada. Y menos en una ciudad donde las precipitaciones son abundantes todo el año y los pantanos están que rebosan. A algún lugar habrá que tirar lo que sobre de agua, que el río tiene de sobra.

Pero no sólo la Plaza y calles aledañas tenía este aspecto. Lo peor estaba aquí, desde luego. Pero en otras plazas públicas y parques con su hierbecita y sus florecitas, también había basura, pues hasta las doce, ¡anda que no da tiempo a beber! Y de botellón y en la calle más aún. El aspecto que tenían las plazas charras era similar al de la siguiente imagen:

Aspecto de la mayoría de parques, plazas y jardines salmantinos.
Fuente: La Gaceta de Salamanca.
Hordas de jóvenes -otros más, otros no tanto-, instalados vasos, hielo y botella en manos, se preparaban para la posterior reunión. ¿Alguien piensa que alguno de éstos jóvenes dejó limpio el lugar? Claro que no. Aún hoy por la mañana -pese a los esfuerzos de los servicios de limpieza por acabar con toda basura existente-, se podía pasear por muchas calles con sonido de cristales rotos, botellas, bolsas y vasos; cuanto más próximo a parques y sobre todo a la Plaza, mayor era el ruido.

Aparte de basura, lo que también originan 40.000 personas es ruido, mucho ruido. Este escritor vive a un kilómetro aproximadamente de la Plaza Mayor. Enclaustrado en mi habitación, era capaz de escuchar la música y ruido de la "Nochevieja". No quiero ni imaginar lo que escucharía alguien que viva a mitad de camino, o alguien que viva detrás; o peor aún, los que comparten rellano con un piso de estudiantes, donde la fiesta con música a todo trapo está asegurada hasta alta horas de la noche. Seguro que esta mañana, cuando hayan madrugado para ir a trabajar -o al colegio (quien haya ido)-, iban tan frescos y descansados. Esta es la protección al descanso que ofrece el señor Mañueco a sus votantes.

Pero claro, todo vale con tal de dar "promoción" a Salamanca y que la ciudad salga en los medios como la más fiestera y guay del mundo mundial. Lo que ya no sale en la tele es la cara oscura. No porque no pase nada, sino porque no interesa. No interesa que se haya dado el caso de que alguien, se haya caído desde un balcón de la Plaza. ¿Resultado? No se cuántas costillas rotas y al hospi. En el hospital también ha acabado un tipo al cual un perro policía le encontró droga y al negarse a entregarla a las autoridades, el bicho -el animal (el perro)- le enganchó la mano; puntos de sutura y al calabozo; amén de los casi veinte comas etílicos y varias peleas. Pero que casi nada ¿eh? Eso no interesa que se sepa, sólo lo bien que se lo pasan.

Los únicos que sacan beneficio de ésta situación son los hosteleros, hasta tal punto de pedir dos eurazos por una botella de agua de litro y medio. A éstos el alboroto y destrozo les da igual, mejor incluso. Puede que un poco también los que tienen pensiones u hostales, pero teniendo en cuenta que la mayoría de esta gente viene a pisos de "amigos" -entiéndase como una persona conocida vagamente pero que interesa tener los días previos una relación de mega-coleguis para facilitarnos el hospedaje y gorroneo-, por lo que tampoco.

Ya dije también en mi otra entrada, cómo Julián Lanzarote -predecesor de Mañueco-, había prohibido la "Nochevieja" en el 2009, pues era consciente de que a Salamanca no le gustaba y era más perjudicial que beneficioso. La Universidad se le echó encima. Aguantó. Se trasladó a Zamora. A la ciudad del Duero no ha vuelto, ¿por qué será? Esto es lo que está consiguiendo el actual alcalde. La gente le tenía mucho cariño en Mayo -ahí se vieron los resultados-. Tal vez sea pronto y haya que darle una oportunidad, pero a la primera de cambio se ha bajado los pantalones. Así es como se conoce ya a la ciudad del Tormes. No por su Casa de las Conchas, sus dos catedrales, San Esteban, el Jardín, el puente romano... No. Por su "Nochevieja" "Universitaria" de "Salamanca". A este paso, Salamanca, más que Ciudad Patrimonio de la Humanidad, el título que mejor le quedará será el de Ciudad Patrimonio de los Borrachos.
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