Arte y Cultura... hasta la sepultura.

martes, 14 de septiembre de 2010
Este verano, la comidilla nacional –Mundiales aparte- ha sido la prohibición taurina en Cataluña. Dejando porqués, politiqueo barato, nacionalismos, defensores del derecho animal y opiniones a favor o en contra de lado, cuál es la sorpresa al ver que en un Museo de Arte Contemporáneo en Cáceres se ha instalado una... como definirlo... creación compuesta por cientos de grillos vivos sujetos a la pared, para –según comenta el autor de tal acto- que el visitante «entienda que igual que los grillos están pegados, él está pegado a unas reglas sociales, al mundo, sin ser consciente de todo lo que se está terminando cada instante» (¿?).

Uno de los cientos de grillos que se pueden contemplar en
el Habana Sala Libre de Cáceres.
Foto: Armando Méndez (Hoy.es)
Un alma caritativa, horrorizada con este arte –o simplemente no llegó a entender que está pegada a unas reglas sociales, a un mundo y sin ser consciente de todo lo que se está terminando cada instante, quién sabe-, decidió dar a los pobres bichos -y nunca mejor dicho- el golpe de gracia definitivo, como el torero que remata en la cabeza al toro más muerto que vivo con su estoque, solo que en esta ocasión, se ha sustituido el arma blanca por un insecticida. «Me quedé horrorizada cuando entré en una habitación y vi cientos de grillos que estaban pegados a la pared moviendo las patas, sin poder librarse, condenados a morir. No entiendo esa crueldad innecesaria. ¿Puede ser eso arte? [...] Les dije que si ellos no terminaban con ese sufrimiento lo haría yo. Fui a mi casa, volví con un insecticida y los rocié para que dejaran de sufrir».

Ante tal boicot a su... excentricidad, su creador Ismael Alabado, ha asegurado que «esa mujer ha actuado como un talibán, cercenando las libertades creativas y culturales. Hay gente que se ha molestado, pero son los que no van con una mente abierta; los que no saben ir más allá». La gota que colma el vaso es el cinismo con que declara estar en contra del maltrato animal, y que además los grillos «no pueden sufrir porque no tienen sistema nervioso. Es como cortar una planta».

Luego, son estos "artistas" los primeros en manifestarse contra la tauromaquia y el maltrato animal, así como los más vegetarianos y los que adoptan animalicos, pero que en actos egoístas, no dudan en tachar de talibán a una mujer que intenta que un grupo de insectos deje de sufrir, pues por todos es sabido, que los grillos son insectos -que no animales ¡ojo!- y que por lo tanto no sufren al no tener aparato nervioso...

De acuerdo con esto, colocar cientos de grillos vivos en una pared, es arte y cultura, en cambio la tauromaquia, ligada a España desde la Edad Media, no. Sinceramente, no veo diferencia alguna...

Mientras tanto, esta monstruosidad seguirá instalada en el Habana Espacio Libre, pues como asegura la gerente de este local «no podemos censurarla. Iríamos en contra de nuestro propio nombre», pudiéndose ver los cientos de grillos agonizando, acompañados de un Réquiem tañido por sus otros compañeros, metidos en cajas, esperando un fin.

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