Nochevieja Universitaria de Salamanca: Mierda y dinero.

viernes, 17 de diciembre de 2010
Como estudiante de la Salmantina que soy, muchos de los lectores se preguntarán qué hago yo tal día como hoy a estas horas de la noche en casa. Para todos aquéllos que se pregunten la originalidad de un 16 de Diciembre como otro cualquiera les diré que en esta ciudad de Salamanca, hoy -a estas horas de la noche- se está celebrando la denominada Nochevieja Universitaria, una pseudo-fiesta inventada hace siete años cuando un grupo de estudiantes se reunió en la Plaza Mayor de la ciudad para «despedir el año junto a sus compañeros de facultad cambiando las uvas por doce gominolas» (Tribuna Universitaria Nº 593 13-19 diciembre 2010); es decir, hacer el canelo y pasar frío. Se dice que en Salamanca hay dos catedrales y tres universidades: La de siempre, la Pontificia y la de los bares. Se ve que los "inventores" debieron de pertenecer a esta última.

Retomando el hilo del tema, no, no estoy en la calle -aparte de por las temperaturas bajo cero- porque esto se ha convertido en la fiesta comercial por excelencia, sin importar que no se pertenezca a la ciudad o incluso a la propia comunidad universitaria, tal es el caso que «una compañía registró el nombre de "Nochevieja Universitaria" y comenzó a organizar el evento» (Íd.), llegándole el turno después a las agencias de viaje, las cuales lo difunden por todas partes de España -hace dos años de Bilbao y Santander llegaron un total de siete autobuses por ciudad-. Y para acabar la metamorfosis reunión de amigos-fiestón comercial, en otras ciudades -como es el caso de la cercana Cáceres- ya se están empezando a imitar las nocheviejas universitarias -eso sí, en días distintos para poder recibir algo de audiencia-.

Se calcula que este año la asistencia supere las 40.000 almas -es decir, que se podría llenar algún que otro estadio de fútbol como por ejemplo el bilbaíno San Mamés-. 40.000 cabezas portando una botella -con suerte de plástico-, un vaso, una bolsa de gominolas y algún que otro objeto cuyo futuro será ser abandonado a su suerte en alguna calle charra; por lo que imaginad la cantidad de mierda y suciedad que habrá al final de la noche. Ya el año pasado el señor Lanzarote prohibió dicha macro-reunión, celebrándose en Zamora -Dios librara a la ciudad del Duero- y criticándose el intento por parte del alcalde salmantino de acabar con una tradición tan arraigada -que ya me dirán qué clase de tradición es esta que no llega a los 10 años-.

Aspecto general de la Plaza Mayor de Salamanca.
Foto: Paco Charo.
Las entradas/consumiciones tienen un precio de 3€, pudiéndose adquirir los días previos y durante el propio día. 3€ por 40.000 personas hacen un total de 120.000€ -sin contar que más de uno comprará dos tickets o más-. Luego es cuando vienen los rojetes, liberales exaltados, progres, antiimperialistas, anti-globalización y comunisas de moda -que no de ideología- anti-todo y pro-igualitario a pedir dinero para África, Latinoamérica o los sintecho; sí, los mismos que no dan ni un mísero céntimo a asociaciones benéficas pero que piden como el que más, los mismos que se gastan 3€ -¡vaya usted a saber si no son más!- en una de las fiestas más comerciales del momento. Ahí ahí, demostrando su hipocresía y cinismo...

Y así pues, esta es la visión que se tiene en la actualidad de la Universidad de Salamanca, la más antigua y prestigiosa de España, la cual ha perdido como adalides y ejemplos a seguir  a Fray Luis de León, Fernando de Rojas, Antonio de Nebrija, Luis de Góngora o a Miguel de Unamuno -por citar algunos- en favor de esta "fiesta", que camino lleva de convertirse en comercial y guarra como la que más. De esta forma, mientras en la capital charra hay temperaturas casi polares y se llena de mierda hasta la bola de la torre de la catedral, un servidor se queda en casa, calentito, alejado del mundanal ruido y del jolgorio, esperando a que llegue el verdadero fin de año -pese a que a muchos les pese-.
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