Los milagros que sigue haciendo la Iglesia.

sábado, 11 de mayo de 2013
Para entender esta entrada antes hay que ver el siguiente vídeo:


Viendo un vídeo así y leyendo el resto de noticia, es más que evidente que la Iglesia católica sigue haciendo a día de hoy, en pleno siglo XXI, milagros. Los anticatólicos ya no tienen argumentos para no poder o querer verlo, ya no sirven sus razones infundadas en textos antiguos sin corroboración científica -"su" corroboración y "su" ciencia, por supuesto-. Pues no hay más ciego que el que no quiere ver.

Pero... ¿es suficiente un intento de suicidio frustrado como para hablar de "milagro"? ¿Y por qué no? Se han dado circunstancias demasiado casuales como para que no lo sea. Madrid, capital de España, una gran ciudad de cuatro millones de habitantes, en hora punta, en el pleno centro. Hay miles de calles, decenas de puentes por los que tirarse, infinitas formas de intentar acabar uno mismo con su existencia... Pero justamente, entre esas miles de calles, entre esas decenas de puentes, entre esas infinitas formas de suicidio y entre esas millones de personas que día a día recorren la capital, un sacerdote católico fue el que se encontró con una persona necesitada.

A mí lo que primeramente me llamó la atención del vídeo fue la cantidad de viandantes que pasaban por al lado de esa persona necesitada. Algunos miran, menos aún se detienen extrañados, pero sobre todo, ninguno se para. Hasta que llega el joven clérigo, vestido entero de negro, incluso su maletín de nylon. Él es el único y el que primero se detiene, le pregunta y se preocupa por su situación. Intenta dialogar, hacerle razonar... y visto el poco éxito que va a tener le da la extrema unción.

En esto que hace gestos a alguien, una especie de "quiere hablar" -o eso interpreto yo-. Y llegan los otros dos protagonistas del vídeo: Un seminarista -también con una mochila vulgar y corriente (con unas cintas rojigualdas colgadas, algo curioso)- y un repartido de publicidad, el único seglar de los tres "héroes". El seminarista incluso arriesga su propia vida saltando torpemente las mamparas con el fin de ayudar al repartidor de publicidad, quien ha conseguido ya retener físicamente al hombre hasta la llegada de la policía.

Y entonces ahí la gente ya se empieza a dar cuenta que "algo" pasa: Se paran, hablan entre ellos, se acercan... rodean el suceso... Somos así de morbosos Sólo nos damos cuenta de lo que sucede a nuestro alrededor cuando vemos la llegada de policía, bomberos y otras fuerzas de seguridad, cuando pensamos "¿cá pasao?", pero no antes. A mí la pasividad de la gente que se ve en el vídeo -y eso sin contar toda la gente que antes debió de pasar, pues el vídeo dura apenas dos minutos pero no se puede saber cuánto tiempo llevaba ese hombre ahí-, me recuerda a una canción del colegio que dice «muchos no lo ven [a Jesús] porque ciegos van, ocupados sin saber mirar». Más real imposible.

Pero sin duda, no se puede olvidar una mención especial a Julián Sánchez, ese intrépido periodista que grabó todo. Hay que destacar su gran y arriesgada labor de "esconderse a ver qué pasa". ¡Olé por él! Así funciona el periodismo español -al que la izquierda quiere denominar periodigno con un bonito y peculiar juego de palabras-, interesado más por el morbazo de un suicidio, de una muerte, de una desgracia, que por salvar una vida. Ahí estaba Julián Sánchez, cámara en mano, grabando todo a una distancia más que prudencial, no fuera a ser que el hombre decidiera saltar al vacío y encima le salpicara la sangre. Julián Sánchez, nuevo héroe madrileño al que deberían de dedicar las autoridades calles, plazas y estatuas por doquier. Atrás quedaron ya los "corresponsales de guerra" que veían como un obús a 20m se llevaba por delante a una familia, o que un fuego cruzado les arrebataba a un compañero. Eso ya no es periodigno, sino el esconderse, aprovechando el momento de más sangre y crueldad para grabarlo in situ.

Y curiosamente, de dos seculares y un seglar, el entrevistado es este último. No el sacerdote, pionero en detenerse a dialogar y preocuparse, o el seminarista que -de un torpe salto- casi se mata. No, mejor entrevistemos al ateo (que claro que también es un héroe, faltaría más, pero que en una proporción mayor "gane" la Iglesia y justo elijan a quien no forma parte de esa comunidad.... qué casualidad). Pero mejor entrevistemos al ateo, no vaya a ser que la gente piense "anda, pues la Iglesia no sólo hace comedores sociales, sino que se preocupa por desconocidos e intentan salvarles la vida... a ver si no va a ser tan mala...". Eso es muy fascista. Ante la llegada de la policía, hay un cuarto chico que también se detiene y salta la valla, pero a éste directamente no se le hace ni mención. No se sabe ni a qué se dedica, ni sus creencias... 

También es curioso que al suicida se le caiga lo que parece un billete de 10€ -o eso me parece ver- y el cura no sólo los recoja, sino que se los devuelve a su propietario. A ver si la Iglesia tampoco va a ser tan "ladrona " y materialista como muchos piensan...

Al final del vídeo, Ernesto el repartidor, confirma que es ateo, pero que uno de ellos le ha dicho que a lo mejor no es tan ateo. Él se ríe, pero no sería ni será el único pagano que se ha convertido al catolicismo.

Si todavía puede haber alguien que piense que esto no es un verdadero milagro... Un Jesús suicida, dos eclesiásticos y un ateo, frente a las decenas de personas que pasaron por el puente.

Por cierto, vaya mierda de mamparas anti-suicidio que hay en Madrid...
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1 comentarios:

{ All Sport Racing Blogs } at: 1 de octubre de 2013, 7:50 dijo...
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