España, ¿por qué me has abandonado?

viernes, 26 de agosto de 2011
Este mes, se han celebrado en Madrid las XXVI Jornadas Mundiales de la Juventud (JMJ). Como era de esperar, los anti-católicos -no confundir con ateos, agnósticos u otros grupos no creyentes-, pusieron el grito en el cielo. ¿Su escusa? El dinero y que España es un Estado laico. Como siempre, los que más de listos se las dan, meten la pata hasta la cadera, pues -aunque les duela en su alma anti-eclesiástica-liberal-izquierdosa-, según el Arículo 16.3 de nuestra Constitución, «ninguna confesión tendrá carácter estatal. Los poderes públicos tendrán en cuenta las creencias religiosas de la sociedad española y mantendrán las consiguientes relaciones de cooperación con la Iglesia Católica y las demás confesiones». Repetimos: Relaciones de cooperación con la Iglesia Católica. En efecto, España es un país aconfesional -es decir religioso pero sin religión oficial- y no laico -sin relaciones con las distintas creencias-. Suena parecido, pero no es lo mismo. Y respecto al dinero, bien es cierto que ha costado 50 milloncetes de Euros pero... ¿y las ganancias que ha dejado el evento no sólo en la capital, sino en las distintas ciudades a las que han ido de turismo? (Y sin descuentos ojo). ¿Y el turismo que ello supondrá a España cuando los peregrinos decidan volver con amigos o familiares? (Y sin descuentos ojo). ¿Y los millones de euros -31 estimados- AL AÑO que la Iglesia ahorra al Estado gracias a sus diversas obras? (Y sin descuentos ojo). ¿Y la encomendable labor social y ética que realizan los obispados? (Y sin descuentos ojo). Por no hablar de las distintas organizaciones como Cáritas Diocesana o Manos Unidas que destinan sus ganancias a los más desfavorecidos. (En efectos, una vez más, sin descuentos).

Bueno, hecha esta pequeña introducción, vamos al grano, pues podría escribir parrafadas y parrafadas que aburrirían al lector. Lo más gracioso es que estaba decidido que fuera Madrid la próxima sede de las JMJ desde hace años. Hace bastante tiempo que se ven carteles y eventos pero claro, hay letra pequeña. En los carteles ponía claramente "Jornadas Mundiales de la Juventud", lo cual -lógicamente- llamaba la atención de los anti-católicos, gozosos de que se hicieran. Inocentes ellos que no sabían la verdadera maldad que encerraba aquélla fiesta dedicada a la juventud, pues traerían a nuestro pacífico (jaja seguro...) país al más aférrimo de los males habidos y por haber: El mismísimo Papa de Roma, la piedra de esa secta conocida como Iglesia. Han tenido que pasar años hasta que han visto que lo de las cruces y mensajes éticos y morales no encajaba con el concepto que tienen estas personas de "fiesta" -es decir, jolgorio, alcohol y drogas por doquier-. Claro, la advenida del Papa traería consigo la llegada de un ejército similar al de la siguiente imagen:


Aspecto que, según los anti-católicos, iban a tener los participantes en las JMJ.
Obsérvese el detalle del brazo en alto.
Pero no, resultó no ser así, y la cara que se les quedó a todos aquéllos alimentados por el tópico de cristiano bueno, meapilas, anti-vicios, éticamente correcto, cayó, quedándoseles una cara similar a cuando descubrieron que no iban a ser misas, sino jornadas de encuentro mundial con jóvenes de todos los países, con presencia mínimas de misas y actos religiosos. Mientras tanto, su impotencia al ver que sus grito protesta -alimentados por tiempos revolucionarios que leyeron en algún sitio (al más puro estilo "Papá cuéntame otra vez" de Ismael Serrano)- se iba a la porra y cada vez llegaban más y más jóvenes cristianos, seguía en aumento, y a falta de argumentos lógicos y válidos -pues lo de los 50 millones, los descuentos y las mochilas parecía tener cada vez menos base-, pasaron a la acción directa, lo que más les gusta, agredir, pues como buenos niños malcriados y llorones, hasta que no se salen con la suya, no paran. Ahí fué cuando decidieron atacar en nombre de la no-cristiandad, acción que tantas veces achacan a sus católicos enemigos. Los jotaemejoteros, demostrando educación y saber estar, hicieron oídos sordos ante tales ataques, creciendo la impotencia de los anti-católicos al ver que se les ignoraba y no se les hacía caso. He aquí una de las numerosas muestras de este pacifismo que caracteriza a los indignados -por emplear el epíteto que ellos mismos se han dado, pero que les pinta mejor el "quejicas"-:




Ya lo dice el refranero popular en su extensa sabiduría: «A palabras necias -a la derecha-, oídos sordos -a la izquierda-». Esta es la imagen que se le ha dado al mundo: País marrullero, buscabroncas, crispador. Las JMJ llevan AÑOS haciéndose (cuán Mundial u Olimpíadas), habiendo pasado ya por ciudades tan importantes como París, Roma, Toronto o Sídney, y por países como Argentina, Estados Unidos, Polonia, Filipinas o Alemania; cabe destacar a la vez que nuestro país es la segunda vez que las acoge, pues en 1989 ya estuvieron en Santiago de Compostela, pero como la moda por aquél entonces no era ser anti-cristiano, no pasó nada. Exacto, con acciones y comportamientos como éste, queda claro -una vez más- que, efectivamente, «África comienza en los Pirineos», a la vez que me resuena en la mente el «Santiago, y cierra España» regeneracionista -no confundir con el «Santiago y cierra, España» de los Tercios de Flandes-.

Así pues, ante el avance de la moda laicista, yo me pregunto... «España, ¿por qué nos has abandonado?». ¿Cuándo dejaste de ser el defensor de la Cristiandad? Y me consuelo con «España, perdónalos porque no saben lo que hacen». Era algo parecido, ¿no?

Atrás han quedado ya los tiempos de Reyes Católicos, Cides, Pelayos, Torquemadas, Borgias,  Reconquistas, Santiagos, Lepantos, Navas de Tolosa, Inquisiciones, parias, taifas y otros hechos en los cuales los españoles eran los herederos de los visigodos toledanos, adalides de la fé católica, en los que la peor de las afrentas era dudar de la sangre cristiana y su pureza. España ya no es aquélla «evangelizadora de la mitad del orbe, martillo de herejes, luz de Trento, espada de Roma, cuna de San Ignacio…» que describiera D. Marcelino Menéndez Pelayo. No, ahora en España manda la moda de ser anti-cristiano, anti-Real Madrid, anti-derechas -bueno, y anti-sistema para redondear la cosa-, pues cristianismo, Real Madrid y derecha es sinónimo de censura y dictadura. Exacto, quieren libertad y tolerancia aquéllos que imponen SU libertad y SU tolerancia. ¡Claro que sí! Pero eso es otra historia...
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1 comentarios:

{ Francisco José Sánchez Sánchez } at: 26 de agosto de 2011, 18:48 dijo...

... jejeje. Te veo revestido del hábito de Santiago o de Alcántara y a punto de coger un mandoble.

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