La batalla entre San Patricio y Doña Cuaresma

sábado, 19 de marzo de 2011
Hace ya tiempo, ocurrió una gran batalla, librada entre las tropas de Don Carnal contra las de Doña Cuaresma. Este épico suceso se saldó con la victoria de la segunda sobre el primero, tras lo cual vino la posterior prisión del vencido. Esta contienda nos ha llegado relatada de la mano de Juan Ruiz, Arcipreste de Hita, quien en el s. XIV, escribió El libro del buen amor, una obra del Mester de Clerecía que contiene -entre otros- la "Batalla entre Don Carnal y Doña Cuaresma", donde se narran estos hechos.

"Combate entre el Carnaval y la Cuaresma".
Pieter Brueghel el Viejo.
El final de Don Carnal es desconocido. Tras su prisión, no se sabe si recuperó su libertad, si se le perdonó, si escapó, si murió... Lo que está claro es que el nuevo enemigo de Doña Cuaresma es ahora un personaje llegado de las islas británicas: San Patricio, patrón de Irlanda. Su ejército está compuesto por miles de jóvenes ataviados con lóricas verdes, su blasón es un trébol tri-fólico y su ritual antes de entrar en liza es consumir litros y litros de alcohol -preferiblemente zumo de cebada, de color aúreo y conocido como cerveza-.

Precisamente, en el actual Carnaval se rinde homenaje a Don Carnal. Son dos días -Lunes y Martes de Carnaval- de fiesta, llenos de alboroto y despilfarro, días que hay que aprovechar antes de que el Miércoles de Ceniza llegue el reinado de Doña Cuaresma, cuarenta días de austeridad y recogimiento para preparar la llegada del Domingo de Ramos, y por ende, de la Semana Santa. Pero no, ahora a Doña Cuaresma le ha salido un rebelde: Patricio de Irlanda (s.V), misionero cristiano evangelizador de Britania. En plena Cuaresma y su autoridad y seriedad, los súbditos del britano se dedican a emborracharse y celebrar por todo lo alto que prefieren la algarabía festiva impropia de la Cuaresma, dejando todo arrasado a su paso, como si una batalla hubiera tenido lugar.

Pero claro, gente atea, agnóstica, no cristiana y sus largos etcéteras pueden decir «ah no no, yo la Cuaresma me la salto, esa no es mi religión». Su derecho tienen, en eso estamos de acuerdo pero... ¿para qué celebras entonces una fiesta dedicada a una santidad cristiana? ¿No eres cristiano para celebrar la Cuaresma y el Miércoles de Ceniza pero sí lo eres para disfrazarte en Carnaval y emborracharte en San Patricio? Sinceramente, no lo entiendo... He aquí la incultura e hipocresía de estas generaciones, para las cuales cualquier ocasión de jolgorio y sobre todo de ebriedad es bien recibida, pese a que vaya contra sus creencias, ideologías, pensamiento o cultura. «¿En Carnaval y San Patricio me puedo emborrachar? Y a mí que me importa de dónde procedan y su significado, ¡me puedo emborrachar!». Y así, todo.

Al igual que la Trinidad, el trébol
son tres foliolos en una misma hoja.
Pasemos a sus insignias, sus estandartes. Al color verde-irlandés -pues el sinónimo con la esperanza está ya olvidado-, aparece ahora el famoso trébol de tres hojas, otro elemento vinculado a la religión católica, pero -seguramente en la gran mayoría de los casos- desconocido por estos jóvenes. Bien pudieran haber elegido por blasón una serpiente -pues bien es sabido (tal vez por estas hordas de borrachos no) que San Patricio libró Irlanda de estos reptiles-; pero no, es un trébol, y no de cuatro hojas -sinónimo de suerte- sino de tres. ¿Casualidad? No. Se cuenta que en una ocasión, este santo explicó la Santísima Trinidad comparándola con esta planta, pues era igual al trébol: Una misma unidad con tres personas diferentes, una misma hoja con tres foliolos. De ahí que sea éste el símbolo de San Patricio; es decir, estos pequeños incultos portan tréboles como quien porta una cruz, solo que ellos no lo saben.

De todas formas, la historia se salda con el fin de la sublevación patricia a manos de Doña Cuaresma, quien vuelve a establecer el orden y la calma, así como la restricción de la consumición de carne los viernes, al menos hasta que acabe su reinado el Domingo de Ramos.
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1 comentarios:

Anónimo at: 17 de marzo de 2016, 9:27 dijo...

Totalmente de acuerdo con el artículo. La hipocresía reinante en estos tiempos que corren es para hacérselo mirar...

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